sábado, 5 de abril de 2014

RELATO: SEDUCCION UN SÁBADO CUALQUIERA DE ALEXIS J REGNAT

¡Hola tentempitos!

Hoy, de nuevo, os traemos un relato corto pero intenso. Gracias a la escritora Alexis J Regnat por habernos permitido incorporar su relato a nuestro Rincón de Relatos. El equipo de tentempié espera que disfrutéis mucho con su lectura, tanto como nosotras cuando lo leímos. Enhorabuena Alexis J. Regnat por sorprendernos.  Os recordamos, otra vez más, que en nuestro Rincón de Relatos siempre hay un espacio para quien quiera animarse a escribir. Porque no es solo nuestro, también es vuestro. Sólo tenéis que poneros en contacto con nosotros.
Os dejamos con:
Seducción, un sábado cualquiera

Hay que dar vidilla al matrimonio. Sorprender, probar cosas nuevas.

Y sobre todo cuando se lleva unos añitos casados, y con el trabajo, la rutina, las facturas, la vida diaria...

A “la” o  “el” que dijo esto, seguro que no estaba casado/a con mi marido. Ufff. Os cuento. Sabado tarde. El sale antes del trabajo. Y yo, bueno, hoy no trabajo, y he sido traviesa, gastádome un dinerillo en cuatro cositas picantes y sexys estos últimos días. 

Preparé el ambiente. Primero el dormitorio, con sábanas color rojo pasión. Pase la fregona por toda la casa, le eché ambientador de canela por todos sitios. Puse velitas por aquí y por allí. Bueno, no pensaba encenderlas, volvía a las cinco de la tarde. Pero vamos, hacía bonito. Me duché, me depilé... me depilé... y me depile... jejeje––hacia tiempo que no... bueno con el trabajo y eso, en fin...

Despues cogí y me planche el pelo. Mi cabeza suele ser un  nido de pájaros. Precisamente, creo, no, afirmo que el del pájaro loco. Lució genial. Vamos, ¡estaba peinada! Que eso es mu––cho. Normalmente me arreglo el pelo y me dura un cuarto de hora. Con un buen planchado, me sentí genial, segura, vamos !guapa! 

Puse morritos ante el espejo mientras me maquillaba. No tengo ningún rasgo destacable, bueno, quizas los ojos, grandes y almentrados, que con un buen eye liner lucían muy bien. Eso hice, los perfilé, les di sombra plata y humo. Una buena pasada de máscara de pestañas. Siii nena ¡así se hace!  Tomé una barra de esas de doce horas, rojo “coche de bomberos”. Bueno coche de bomberos de los Ochenta, los de ahora son de un amarillo verdoso HO––RRO––RO––SO. Vale, que me disperso. No me di rubor, por que vamos, con dos horas en el baño, tenia las mejillas con un color, muy sanote.

Me fui al dormitorio y busqué mi equipo. Medias de rejilla, un liguero de encaje, sujetador a juego. Y un picardías monísimo de gasa––lycra, trasparente. Me puse las unas braquitas de encajes. Bueno, no son las que venian con el camisoncito, ¡no me pongo una tanga metida por ahi ni loca!

Bueno, no esta mal. Me miré por detrás, por delante. De acuerdo, no soy la Beyoncé, pero tengo mis curvas, bueno, bien rotundas es la palabra. Por fin lista. Las cinco y veinte !estaría al caer!, por último me puse ese perfume favorito que tengo guardado en el fondo del armario, para no gastar demasiado, es carísimo. Me loo dosifico como si fuera oro líquido.

Con la oreja puesta por si escuchaba el golpe de la puerta del garaje, y el ascensor. Joder ese día todo el mundo venía a esa hora, cinco veces estaba espiando a través de la mirilla, y ¡nada!

Miré el reloj, seis menos cuarto. Bueno, tenia que comprar el pan. Puede ser que se retrase un poco. Otra vez el ascensor y guardia de mirilla, mas ruido de ascensor, nervios... Salgo corriendo para el dormitorio. espero, espero... nada. Tampoco es él. Ay madre, voy a poner de nuevo el Cd, que se ha acabado la música de ambiente.

Una hora despues, yo estaba toda despatarrada y aburrida en el sofá. El Cd hacía rato que había enmudecido. Y, ahora si, ascensor, llave en la entrada. ¡Esta aquí! salto del sofá, v medio resbalo por el pasillo con los botines de taconazo que llevo puesto hace dos horas. Enciendo las lamparitas, tengo las cortinas echadas en el dormitorio, y la persiana.

––¿Dónde andas?–– Yo me atusé el pelo, echándome dos mechones sobre los hombros, puse posturita ante el espejo de luna del armario. Su pasos resonaron por todo el asillo. ––Niñaaaaa–– yo nerviosa perdida, con mariposillas en el estómago. Y al fin lo veo en la puerta, trae el pelo mojado aún de la ducha despues del trabajo. En una mano la bolsa de deporte donde lleva la ropa. Y media sonrisa, entrecerrando su ojos color miel. Ainnsss por eso me case con él.

Y me miró, de arriba abajo. Yo me volví con posturazo de las azafatas del telecupón (de las de antes, la de ahora es una sosa total). Y él dejó caer la bolsa de deporte al suelo. Él seguía todo sonriente, y yo nerviosa. Al fin abre la boca y...

––¿Qué haces?.––

Yo viéndole que no reaccionaba como en los libros romanticones que tanto me gustan, (de esos que cuando llega el prota y ve a la chica medio desnuda se va hacia ella y la empuja en la cama montandose encima de ella con apasionado salvajismo) empecé a desesperar, levanté las manos y casi grité.

––¿No me ves? !Probándome el disfraz para Halloween!, me volví enfurruñada y él, con una tranquilidad pasmosa, se da media vuelta y sale andando por el pasillo.

––Cómo te pongas eso, nos detienen a ambos, ¡a tí por escándalo y a mi por dejarte salirasí  a la calle.!

Y el tío se larga riéndose. Le seguí por el pasillo con ganas de estrangularle. Al llegar al salón, coge el mando del televisor y, encendiendolo, se tira en el sofá.

––Ufff niña, vengo “reventao”, me duele “tó”. ¿Tienes una aspirinita por ahí? ¿Y me haces un cafelillo?

Me quedé parada en la puerta del salón, por lo visto no iba a conseguir nada de nada, crucé para la cocina y pensé, es verdad, viene después de trabajar un montón de horas, y él no tiene precisamente un curro tranquilo de oficina. Le daré un cafelito, una aspirinita, y verás cómo se anima la cosa

Tenía el café sobre la bandejita plateada, el café, la aspirina esfervescente, la servilletita, todo coquetamente preparado.

Y le oigo desde el salón.––¡Niñaaaaaaa! ¿Me traes magdalenas?

Resoplando, cogi la bolsa de las magdalenas, tuve que cambiar de bandeja a otra mas grande, y no tan coqueta. Ésta tiene la publicidad de una cerveza que ya ni se fabrica. Se me derramó un poco de café con el traslado, tuve que limpiar la bandejita pequeña antes de irme. En fín. Vamos a intentarlo de nuevo, me dije.

Contoneándome cual gatita en celo, pasé con la bandeja por el salón y me paré enfrente de él, agachándome, sacando pecho, mas bien teta. Dejando mi carga en la mesita de delante del tele. Levanto mi mirada con un aleteo de pestañas... y él haciendo esfuerzos para ver o por la derecha o por la izquierda de mi persona, el televisor.

Solté la bandeja, y me largué ya medio mosqueada. Me fuí al dormitorio y me tiré boca-arriba en la cama. Procurando controlarme. Y sobre todo, ser positiva. Se va a tomar el café, la aspirina y va a venir al dormitorio, y...

Si, ¡y una...M----! lo escuché cambiar de canal casi media hora larga.

Y yo en la cama, ¡DE––SES––PE––RA––DA!

Al final, harta de aguardar me senté en la cama y bajé las cremalleras de mis botines y los arroje, golpeando fuerte el suelo.

––¿Quieres salir a dar una vuelta?–– le vuelvo a escuchar. Y pensé que en vez de tirar las botas al suelo, tenía que haberlas lanzado a su cabeza.

––¡No!–– grité.

––¿Qué te pasa?´¿Por qué no quieres dar una vuelta?–– Volví a escucharle desde el salón, mientras oía un documental hablando de lagartos de Komodo, vamos interesantisimo.

––¡Por que no me da la gana!–– Me quité las medias, después de desprenderla del liguero. Las tiré en su caja. Me saqué por la cabeza el camisón, quedándome en bragas y sujetador negros.

Y entonces le ví en la puerta del dormitorio. Había llegado hasta allí descalzo, y a pdsar de su tamaño, no le había ni sentido.  Estaba tan hirviendo de coraje que ni siquiera noté su presencia hasta el último instante.Volvía a sonreir de medio lado.

––Vaya, por fin estas normal.

––Arggg–– dije, mientras le rodeaba, casi empujándole con la cadera al pasar, y caminé descalza al baño. 

Me siguió.

Me recogí el pelo con una pinza de carey y abrí el grifo. Con jabón me lavé la cara. Noté de nuevo su presencia.  Levanté la mirada trabajosamente y le vi a través del espejo. y me estaba contemplando el trasero descaradamente, cuando se dio cuenta de que yo le miraba ceñuda a través del cristal, se rió.

––¡Pareces la novia cadaver!–– Me vi en el espejo y sí, parecia la prota fantasma de la película de Tim Bartón, tenia el rimel todo corrido y negro bajo los ojos. Volví a meter las manos bajo el grifo y me quité los restos de pintura. Aun inclinada ante el lavabo, escuché caer algo al suelo, en un susurro suave. Y yo con jabón en los ojos, sin poder abrirlos.

En unos segundos, lo que noté fue una interesante presión sobre el trasero y unas manazas alrededor de mis caderas.

Abriendo al fin los ojos a duras penas, aun a medio enjuagar el jabon, alargué la mano hacia la toalla y mientras me levantaba, me sequé la cara. Él me miraba a través de el espejo. Su expresión había cambiado. Estaba serio, casi reverente. Se había quitado la camisa, y me mostraba ese amplio pecho que tanto me excitaba, cubierto en el centro por apenas pelusilla suave y rubia. Tiró de la pinza de mi pelo, y soltó una de sus manos para echarme los mechones a un lado y besarme justo ese punto del cuello, que, ufff...

––Estás preciosa, ésta si es mi niña.–– Sus manos subieron poco a poco de mis caderas hacia mis pechos. UUUUHHHH... Gemí de puro gusto mientras mordía el lóbulo de mi oreja.––No necesitas un disfraz para ponerme asi de duro.–– Y empujó intensamente contra mi trasero. Ayyyy madreeeee. Me dió la vuelta entre sus brazos, y levantandome con un dedo bajo el mentón la cara hacia el, capturó mis labios en un beso intenso, dulce, cómo los que nos dábamos de novios. Suspiré y me deje llevar, tiró de mí,mientras me besaba, yo caminaba de espaldas. Él me llevaba medio en volandas, sin dejar de besarme, hacia el dormitorio. Dejó la luz del pasillo encendida, dando un ambiente sensual de claro-oscuros. 

Me dejó que cayese en la cama, y...

Sólo os digo que, fué una magnífica tarde de sábado.

Alexis J. Regnat



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4 comentarios:

  1. Un toque de humor y chispa en algo de verdad...perfecto!

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    1. Gracias a las tres comentaristas. Un placer para mi que os haya hecho reir un poquitín al menos. Si os pasáis por mi blog, o mi face, tendréis el enlace de mi primera novela completamente gratis y en promoción en amazon durante tres días.

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  2. Enhorabuena a la autora. Me ha gustado mucho el relato, muy divertido.

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  3. Muchas felicidades Alexis! El relato es muy bueno y divertidísimo! Gracias por dejarnos disfrutar de él! :)

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