martes, 21 de octubre de 2014

PLUMAS NOVELES OCTUBRE: RESEÑA ALMA GULOP



¡Hola tentempitos!

Hoy os traemos nuestra opinión de algunos de los relatos de Alma Gulop, para que os hagáis una ligera idea del tipo de historia que le gusta narrar. Os invitamos a que la conozcáis y sobre todo, a que leáis sus historias, porque estamos seguras de que os van a gustar mucho. 

En espera a que Alma tenga su primera novela publicada, os traemos nuestra opinión de algunos de los relatos publicados en su muro del Facebook, que más nos han gustado.

Ha sido difícil decidir entre el equipo, sobre los relatos que vamos a opinar. A todas nos han gustado todos, como en tan pocas palabras, ha sabido expresar tan bien diferentes estados de animo, sensaciones, escenas,...




Mi primera vez

Mi primera vez...

Es mi primera vez y estoy muy nerviosa. Entro a la habitación echa un flan, siento como mis temblorosas piernas se niegan a detener sus esporádicos movimientos y mi pecho agitado se empeña en subir y bajar con agilidad. Intento controlar la respiración y concienciarme de que todo va a salir bien. ¡Por fin voy a descubrir si la primera vez es tan maravillosa como mis amigas me han asegurado!
<<Perla, es increíble.>> Me dijo Mita. <<Nena, ¡vas a tocar el cielo con las manos!>> Me aseguró Gloria. <<Pero, ¿todavía no lo has hecho?>> Me preguntó horrorizada Laura. <<Aunque sientas dolor y creas que no puedes más, ¡ni se te ocurra detenerte!>> Me amenazó Soraya. <<Tía, ¡tienes delito!>> Se llevó las manos a la cabeza Bea. <<Vete ahora mismo y vive la magnífica experiencia.>> Me aconsejó Eu.
Y aquí estoy, con la mente echa un lío y decidiendo si esperar al hombre con el que voy a compartir mi primera vez o salir corriendo aterrorizada. Pero ya es tarde para decidir, él acaba de entrar por la puerta.
¡Oh Dios! Es más guapo de lo que recordaba. Tiene los ojos marrón chocolate, el pelo más oscuro que el carbón, los labios carnosos y la piel aceitunada. Tiene todos sus músculos perfectamente marcados, un hoyito en el centro de la barbilla y una incipiente barba que lo hace el hombre más atractivo del universo. De repente lo tengo claro: estoy deseando empezar.
—¡Buenas tardes Alma! —dice con su varonil voz que me hace derretirme por completo—. No tengas miedo, yo te guiaré. —Me sonríe al ver mi cara asustada y me regala un guiño—. Por ser tu primera vez, iremos poco a poco. —Se quita la chaqueta del chandal con un movimiento demasiado sensual, sin apartar sus penetrantes ojos de mi—. Intentaré que no acabes muy dolorida. —Otra vez esa sonrisa que me está volviendo loca—. Porque lo que más deseo es que quieras volver a repetir. Y si es conmigo, mejor.
Se gira y me recreo mirándole el culo. Lleva un pantalón muy ajustado que le marca su precioso trasero y que me hace perderme en él, reteniendo mi atención durante varios minutos, hasta que la música suena y mis ojos se cruzan en el espejo con los del hombre que me tiene embobada. Se ha dado cuenta de que le he estado mirando el pompis y eso me hace sonrojar.
—¿Estás preparada? —me pregunta y yo asiento mecánicamente—. Tienes que hacer todo lo que yo diga.
<<Por supuesto. Aquí, tú eres el experto.>> Pienso divertida sin atreverme a hablar.
—Por ser tu primera vez, intentaremos llegar a los treinta minutos.
—¿Media hora sin parar? —pregunto estupefacta y él asiente divertido. <<Este hombre quiere acabar conmigo...>>
Empezamos con un ritmo pausado, sin demasiada intensidad, no quiere que me haga daño. Yo obedezco cada una de sus órdenes, levanto mis caderas cuando él me indica y las vuelvo a bajar cuando él me invita a hacerlo, imitando lo mismo que hace él. Los primeros minutos reconozco que soy muy patosa, pero una vez que he cogido el ritmo...¡No hay quien me pare!
La adrenalina se apodera de mi cuerpo e inevitablemente, deseo que aumente la intensidad de nuestros movimientos. Él se percata de mi deseo y divertido, cambia la canción por una más animada y con ello aceleramos nuestra actividad. Mi corazón late con rapidez y mi respiración se descontrola pero, sin saber por qué, no puedo detenerme. Me gusta la sensación que estoy sintiendo. La energía fluye por mi cuerpo libremente, me siento plena y muy satisfecha.
Cuando siento que mi cuerpo no da para más y que puedo desvanecer en cualquier momento, la música se vuelve más relajada y él me invita a aminorar el ritmo. Nuestras caderas suben y bajan con más lentitud y los latidos de mi corazón van recuperando la normalidad. Cuando detenemos nuestros movimientos, estoy exhausta, las piernas vuelven a temblarme pero esta vez, me siento liberada, sin preocupaciones ni tensiones. Por una vez, vuelvo a sentirme joven.
—¿Cómo ha ido esta primera vez? —Se acerca a mí y me pregunta preocupado—. ¿Estás bien? —Yo asiento feliz.
—¡Mi primera vez, ha sido maravillosa! Nunca pensé que una clase de spinning fuera tan fascinante.

Mi opinión

Hoy de nuevo me encuentro con ganas de comentar otra de mis lecturas, en este caso un relato corto de Alma Gulop, y puedo decir que para mi fue todo un descubrimiento........

Al empezar este relato, y mira que al ser corto es difícil, ya estoy enganchada, ¿que es en lo que la protagonista se va a meter? Todas sus amigas dándola ánimos, empujando a Alma a algo que ellas ven que es mas que placentero, ya esta sembrada  la duda, estas perdida, la autora juega con las palabras y con lo que nos hace entender con ellas ¿que es lo que va a pasar?¡ madre mía!

Tengo que resaltar la capacidad de Alma Gulop para trasmitir todo aquello que quiere que sintamos, las dudas de la protagonistas, las ganas de llevar acabo aquello a lo que la empujan sus amigas, y lo mejor de todo,que te lleva al engaño y caes con una sonrisa de oreja a oreja, yo creo que no puedo ser mas sincera, teniendo en cuenta que es todo un desafío para una escritora precisamente eso, trasmitir con pocas palabras.

Por tanto os pasara lo que a mi,que cada vez que lo leo tengo las mismas sensaciones, poco a poco creo ver que es lo que va a pasar.....que esta sucediendo y de repente...ZAS! y la sonrisa se queda plantada en tu cara, por tanto no puedo mas que recomendar tan buena pluma y esperar que pronto caiga en mis manos mas relatos o una novela de manos de esta escritora novel, enhorabuena Alma Gulop.





Mi bello durmiente

¡Hoy hace un mes! 
Un largo mes desde que cerraste tus ojos, privándome de la intensidad de tus castaños ojos y despojándome de la única mirada que ha conseguido hacerme vibrar. Un horrible mes desde que tus labios quedaron sellados, enmudeciendo a la dulce voz que tanto necesito volver a escuchar e impidiéndome disfrutar de la mágica risa que cada día llenaba mi corazón.
Treinta días de pesadilla en los que no he parado de maldecir aquella fatídica noche en la que nuestras vidas cambiaron, haciendo que la cruel desilusión vaya ganando la batalla contra la frágil esperanza. Pero todo en esta vida no es como empieza, más bien es como acaba y no importa quien gane una batalla cuando el único vencedor será quien consiga la victoria en la guerra.
No hay día en el que no me sienta culpable del accidente que te tiene postrado a esta puta cama de hospital. Yo te pedí viajar, montarnos en ese coche que nos llevó hacia un camino sin retroceso, una meta a la que nadie quiere llegar, una desgracia compartida...
¡Maldita la hora en que decidiste complacer todos mis caprichos! Daría mi vida entera por estar en tu lugar. Por impedir tu desvanecimiento. Por ser yo la que permaneciera muerta en vida.
Pero después de un mes sin poder disfrutarte, luchando contra todo pronóstico y enfrentándome a quien sea por ti, es hora de volver a retomar nuestra vida pasada. No sirve de nada lamentarse, cuando el mal ya está hecho. Es mejor no mirar atrás, porque estamos perdiéndonos las hermosas vistas que tenemos de frente. Aunque caigamos mil veces, hay que aprender a levantarse mil y una.
Tú, con tu lucha constante por seguir viviendo, me has enseñado muchas más cosas que la vida misma en mis treinta años y faltarán días de mi existencia para agradecerte todo lo que has hecho por mí. Despierto o durmiendo. Viviendo o soñando. Naciendo o muriendo.
Hoy, después de treinta días de angustia, he tomado una decisión. Porque te necesito como al aire que respiro. Porque me haces tanta falta como los latidos a mi frágil corazón. Porque me urge volver a sentirte mío. Entera y solamente mío.
Y aquí estoy, mi amor, anhelándote, extrañándote y necesitándote con la misma intensidad que el primer día que te conocí. Porque deseo fundirme en ti como las olas al mar, como las estrellas al firmamento y como los planetas a su órbita. Porque te amo y no hay fuerza en el mundo que pueda detener lo que siento por ti.
Porque si tú no te unes a mí, yo lo haré a ti, mi bello durmiente...
Hoy he pedido a todos los médicos y enfermeros del hospital unas horas a solas contigo, sin interrupciones. Una tregua en esta lucha constante, para llevar a cabo lo último que me queda por hacer. Por ti, por mí, por nosotros. Después de esto solo me quedará seguir rogando para que vuelvas a abrir tus preciosos ojos algún día.
Me he puesto el picardías rojo con encaje negro que tanto te gusta y he comprado una liga negra que he colocado sobre mi muslo derecho, justo en el lugar donde empieza mi fruto prohibido. Censurado para todos, menos para ti. Es tuyo, siempre lo ha sido y eso nunca va a cambiar. Pase lo que pase.
Acerco mis labios a los tuyos y te beso con desesperación. Incito a tu boca para que me acepte y abro tus labios con mi sedosa lengua. Vuelvo a deleitarme con tu dulce sabor y exploro cada rincón de tu boca, recordando todas las veces que me he perdido en ella. ¡Y por fin sucede! Nuestras lenguas se abrazan y se miman con ansia y amor. Si tenía alguna duda de lo que estoy a punto de hacer, se acaba de disipar por completo. Te deseo y quiero volver a sentirme completada por ti.
A horcajadas me coloco sobre ti y con delicadeza te quito el frio pijama de hospital, besando cada centímetro de tu cuerpo que va quedando desnudo. Justo así te necesito. Exactamente cómo te quiero en este momento.
Paseo las yemas de mis dedos por tu cuello y noto como tu piel se eriza a mi tacto. Una sonrisa se adueña de mi cara y las ganas de poseerte se apoderan de mí.
Desciendo mis caricias hasta tus pectorales y me entretengo trazando pequeños círculos sobre tus marrones pezones que responden a mis dedos, pidiéndome más. Mucho más.
—¡Tranquilo porque esto no ha hecho nada más que empezar! —te digo poseída por la lujuria.
Poso mis labios sobre tu cuello y con la punta de mi juguetona lengua, bajo suavemente hasta tus pezones. Los succiono y mordisqueo con pasión y un relámpago de placer usurpa la parte baja de mi estómago, como si las caricias las estuviera recibiendo yo en mi propio cuerpo.
Me deleito con el salado sabor de tu cuerpo que ha comenzado a sudar levemente. El calor se adueña de tu cuerpo y el mío esta hirviendo en este momento. Enloquecida, me desnudo lentamente, quitándome la ropa con una sensualidad digna de una musa. Tienes los ojos cerrados, pero sé que me estás viendo. Me estas sintiendo con el corazón y eso es más que suficiente.
Cierro los ojos yo también e imagino sus fuertes manos recorriendo mi cuerpo con posesión, marcando el territorio con tu exquisita lengua. Te entretienes en mi depilado monte de Venus, trazando círculos con tu lengua en mi hinchado clítoris para segundos después, introducir uno de tus dedos en mi vagina.
Mientras sueño con los ojos cerrados y voy detallándote cada una de mis fantasías, pego el interior de mis muslos a tu entrepierna y lo que descubro me hace abrir los ojos sorprendida.
¡Tu pene está empezando a alzarse provocativamente! La esperanza vuelve a invadirme y el deseo y la excitación se hacen más notables. Agarro tu verga con fuerza y deslizo mis manos a lo largo de su longitud, de abajo hacia arriba y de arriba abajo. Con la mano que me queda libre, presiono el botón de mi vagina reiteradas veces hasta que la humedad se vuelve insoportable. Siento que voy a explotar en cualquier momento pero no quiero hacerlo sola. Necesito que los dos estallemos a la vez en un orgasmo que nos llene de ilusión.
¡Estás excitado! Lo noto en tu virilidad que se muestra altiva ante mí. Estas preparado y yo también. Por lo tanto, ¡no vamos a esperar más!
Alzo mis caderas, me coloco sobre ti y poco a poco, me siento nuevamente. Noto como mi vagina se adapta a ti y te abraza palpitante, mis paredes interiores laten con fuerza, atrapándote como hace días que llevo necesitando. Me hundo en ti una, dos, tres y hasta infinitas veces, sintiendo como el fuego nace dentro de mí. ¡Me abraso!
Mi corazón se acelera y mi respiración se vuelve jadeante. Los gemidos amenazan con escaparse de mi boca y los ahogo con un tórrido beso a tus labios, algo que me activa mucho más. Muevo mis caderas enérgicamente mientras busco nuestro placer, el éxtasis está a punto de invadir nuestros cuerpos. Noto como tu pene se agranda aún más en mi interior, invadiendo partes que yo creía imposibles de completar. Tu respiración agitada se hace notable por primera vez en este mes y tu pecho sube y baja con energía, con elegancia, con vitalidad.
Tus músculos se tensan bajo mi cuerpo y la sangre se agolpa en mi cabeza, haciéndome perder el control. Cuando siento tu líquido caliente invadiendo mi interior, chocando contra todo lo que encuentra a su paso, mi felicidad se hace eterna. Y con las últimas fuerzas que me quedan, consigo que me invada un desolador orgasmo que me deja traspuesta.
Caigo sobre tu pecho, exhausta, sintiendo tus latidos en mi mejilla e intentando regular mi respiración.
Mis lágrimas mojan tu torso desnudo. No sé si es de felicidad por comprobar que aún sientes, de anhelo por necesitarte a mi lado o de rabia por todas las veces que me han dicho que no sobrevivirías.
Lo único que sé es que, después de este maldito mes, hemos vuelto a ser uno. Solos tú y yo, mi bello durmiente...
¡Piiii, piiii! Un molesto ruido me hace despertar de mi magnífico sueño en el que tú y yo éramos los protagonistas indiscutibles. Me he quedado dormida, acurrucada entre tus brazos, disfrutando de la calidez de tu cuerpo, aspirando tu aroma y deleitándome con la suavidad de tu piel.
¡Piiii, piiii, piiii! La máquina que marca los latidos de tu corazón suena con más intensidad de la habitual y noto como tu cuerpo empieza a convulsionar. El pánico se apodera de mi cuerpo y vuelvo a sentirme como la única culpable de nuestra desgracia. Temo que algo pueda pasarte. Me
aterroriza pensar que puedas llegar a abandonarme. Ahora me arrepiento de todo lo que acaba de pasar entre nosotros. Si algo te llega a pasar yo seré la única responsable.
¡Piiii, piiii, piiii!
Desesperada abro la puerta y gritó en el pasillo para que tu enfermera venga a ayudarte. Necesitas seguir viviendo. Te agarro la mano con fuerza, pidiéndote perdón por mi imprudencia y rogándote que no me abandones, porque sin ti, estaré perdida.
La enfermera auxiliar entra apresurada seguida por el doctor. Me obliga a dejarte, a salir de la habitación que ha sido nuestro hogar desde el último mes. Nerviosa camino por el pasillo de la sala de espera, implorando a todos los dioses habidos y por haber que no te aparten de mi vida. Los minutos pasan demasiado lentos e incluso llego a pensar que el tiempo se ha detenido como el más cruel de mis castigos. Tengo miedo, mucho miedo, en cambio necesito saber qué está pasando en el interior de tu habitación.
Dicen que la falta de noticias es buena noticia, me dice una señora que también se encuentra en la sala. Yo sonrío agriamente.
Y entonces, el momento que hizo que el mundo se detuviera para nosotros, invade mi mente. Aquel fatídico sábado en el que te pedí que saliéramos a cenar. A ti no te apetecía pero te insistí tantas veces que no pudiste negarte. ¡Siempre te ha encantado complacerme en todo! Una lágrima escapa de mis ojos y mi piel se eriza al instante, recordando el momento en el que tus ojos dejaron de guiar mi vida. Un choque frontal contra otro coche que circulaba a más de la velocidad permitida nos hizo dar varias vueltas de campana y chocar directamente contra un pino. Aún siento un escalofrío al recordar lo que vi cuando por fin pude abrir los ojos: tu hermosa cara llena de sangre e hinchada por el golpe. Un grito desgarrador escapó de mi garganta, acabando con el silencio de la noche.
El terror vuelve a apoderarse de mi cuerpo y más aún cuando veo aparecer a tu enfermera. Está seria, con el mismo gesto de preocupación con el que entró minutos antes a tu habitación. No consigo descifrar nada, ni bueno ni malo. El silencio se hace incómodo y decido romperlo para preguntar por tu estado. Mi corazón amenaza con salir de mi pecho y el malestar de mi estómago se hace más notable.
La enfermera se da cuenta de mi estado nervioso y me pide que me tranquilice. Tengo que ser fuerte para entrar en tu dormitorio y solo si controlo los nervios me permitirán pasar. Respiro hondo y me seco las lágrimas con mis temblorosos dedos. La enfermera me acompaña hasta el umbral de la puerta y me deja sola, para que me enfrente a la nueva realidad que me espera a partir de ahora.
Temerosa, abro la puerta y entro despacio. ¡Mis pies se clavan en el suelo cuando te veo! No sé qué decir, no sé qué hacer, no sé cómo actuar. Cierro los ojos y los vuelvo a abrir. Quiero comprobar que es cierto lo que estoy viendo. Las lágrimas resbalan por mis mejillas con el mismo torrente que un río a punto de desbordarse.
—¡Mi amor, acércate! —Tu voz es casi imperceptible.
Tus palabras me demuestran que no es un sueño. Sigues vivo y por fin has despertado de esta maldita pesadilla que se ha prolongado por un mes. Tu débil voz me hace despertar contigo. Corro a tu encuentro y me refugio en tus brazos. Pero ahora eres tú quien me abraza casi sin fuerzas, pero eso es más que suficiente para hacerme sentir protegida.
—¡Tú amor me ha devuelto la vida! —me susurras en un hilo de voz mientras besas mi dorada cabeza.
—¿Has sentido lo que ha pasado...? —No puedo decir nada más, mi voz se rompe en un sollozo incontrolable.
—No lo he sentido, lo he vivido contigo. Te amo, mi pequeña mariposa.
Escuchar el apelativo que siempre usas conmigo me hace la más feliz del mundo. Yo no digo nada, no hace falta. Acerco mis labios a los tuyos y nos besamos con desesperación y necesidad. Eso es más que suficiente para demostrarte todos y cada uno de mis sentimientos.
Estás vivo y por fin despierto. La vida nos vuelve a dar una nueva oportunidad. Hemos vuelto a nacer y yo lo celebro dándote un banquete de caricias y mimos.
Porque a partir de hoy, ya nunca volverás a ser... Mi bello durmiente.



Mi opinión

Mi bello durmiente es un relato breve, que nos muestra el amor verdadero, el que todo lo puede y el que sigue vivo a pesar de las barreras y obstáculos que nos pone la vida. Este fragmento de historia, está dividido en tres partes bien diferenciadas.

La primera de ellas es la parte más amarga de una cruel realidad, la que vive la protagonista junto a su particular "bello durmiente", el amor de su vida, que lleva postrado a una cama de hospital un mes. La segunda parte está llena de erotismo en la cual la protagonista utiliza el último cartucho que le queda disponible, el sexo, para demostrarle a su hombre cuánto lo ama y lo mucho que lo necesite, con la esperanza de poder así despertarlo del sueño profundo en el que está sumido. La tercera parte nos muestra el resultado de la escena anterior, la preocupación de la protagonista, el miedo por haber cometido una imprudencia que en vez de beneficiar, perjudique al hombre de su vida. Y... ¿seremos testigos del despertar? Sólo leyéndolo lo descubriréis....

Mi bello durmiente es una adaptación peculiar y moderna del cuento infantil "Mi bella durmiente" y que tiene todos los ingredientes necesarios para tocar nuestros corazones y hacernos disfrutar de un rato muy agradable.

He leído varios relatos de esta autora y tengo que reconocer que todos me han gustado mucho pues cada uno de ellos, tiene algo que los hace únicos. Desde aquí le deseo mucha suerte a Alma Gulop y espero poder disfrutar de la lectura de su primera novela muy pronto.




Lejos


(Dedicado para todas las personas que se ven obligadas a buscarse la vida lejos de sus seres queridos que, lamentablemente, cada día son más)



Llega el momento más difícil de mi vida. Una punzada de tristeza recorre todo el interior de mi cuerpo, desde arriba abajo. Ha llegado la hora de enfrentarme a la decisión más dolorosa que he tomado alguna vez. ¡Y ya no hay marcha atrás!


Meto en una maleta toda la ropa que necesitaré para mi viaje, pero eso no es lo que realmente duele. Mi corazón se desgarra cuando entre cada prenda voy guardando uno a uno, todos mis recuerdos. Los momentos alegres de mi vida, esos en los que me he sentido feliz y que ahora me ayudarán a ser fuerte para poder luchar cada día.

Y sin querer, aparece ella en mi mente, mientras que un nudo de emociones se adueña de mi estómago y las lágrimas inundan mis mejillas sin poder detenerlas. Desde que forma parte de mi vida, nunca nos hemos separado y esta decisión se vuelve aún más complicada. Ella es mi principal motivo y sé que aunque duela, todo lo hago por su bienestar.
Debo viajar lejos, a otro país, a miles de kilómetros de mi hogar con el único objetivo de conseguir el dinero necesario para que a ella no le falte de nada. Porque mientras yo viva, ella crecerá como una reina. Mi reina particular.
Las dudas se apoderan de mí cuando pienso que estaré dos meses lejos de ella, sin poder tocar su angelical rostro, sin escuchar su preciosa risa ni su parloteo continuo, sin besar sus suaves mejillas y sin poder despedirme de ella cuando vaya a cerrar sus ojitos cada noche. Imaginar esto me destroza el alma y siento como mi respiración se vuelve más irregular.
Mi interior se va desvaneciendo cuando caigo en la cuenta de que voy a perderme dos meses de la vida de la persona que más he amado y amaré nunca... mi hija.
Lejos, estaré muy lejos de ella. Anhelándola, necesitándola y recordándola cada segundo de mi día a día. Algunos me tacharán de abandonarla, otros criticaran mi decisión, pero nadie mejor que yo sabe lo mucho que me está costando marcharme de su lado.
Me seco unas lágrimas traviesas, cojo la foto de mi pequeña princesa, la beso con tristeza y la meto en mi maleta. Ahora sí lo tengo todo preparado para marcharme. Sin embargo, me faltará ella.
Mi tristeza no puede ser mayor. Mi corazón se ha partido en dos. Una mínima parte me acompañará en este amargo viaje y el resto, se quedará junto a mi niña. Cuidándola, protegiéndola y amándola como solo una madre y un padre saben hacer. Un amor sin medida, sin condiciones, sin pretensiones. Un amor verdadero.
Ojalá pudiera llevarla conmigo, o mejor aún, ojalá nunca hubiera tenido que tomar esta maldita decisión. La misma que deben elegir miles de personas que se encuentran en la misma situación, viéndose obligados a abandonar su hogar y a su familia con el firme propósito de buscarse la vida.
Todo sería más fácil teniendo un trabajo aquí, pero la vida te pone obstáculos y solo tú puedes decidir si saltarlos o esperar una infinidad de tiempo hasta que desaparezcan de tu camino. Yo los voy a saltar, porque cuanto antes los supere, antes podré regresar a su lado.
Entro a su dormitorio y la observo dormir como un precioso angelito del cielo. Agarro su mano pequeñita y la acaricio con amor. Hasta que ella nació, no sabía que se podía querer con tanta intensidad, incluso más que a mi propia vida, pero con solo mirarla un segundo, sé que ella lo es todo para mí.
Me acerco a su rostro redondeado y beso su castaña cabecita, peino con mis dedos sus adorables rizos y vuelvo a besarla con cuidado de no despertarla. Aspiro su olor una y otra vez, pero no es necesario grabarlo en mi memoria pues ese aroma es mi preferido desde el día que nació. Me seco las lágrimas que apenas me dejan ver, le doy un último beso a mi pequeña y abandono su dormitorio.
¡Hasta dentro de dos meses mi princesa revoltosa! Te quiero y te llevo en mi corazón, cada minuto de mi vida y cada segundo de mi existencia. Aunque estemos lejos.
Muy lejos.

Mi opinión

Empiezo dando mí más sincera enhorabuena a Alma, por esta gran historia de segundas oportunidades o terceras. Su lectura ha conseguido sorprenderme, me he encontrado con un relato en la que se combinan amor, dolor, fidelidad, remordimientos,... dando como resultado una lectura muy entretenida.

Sólo con la Dedicatoria que hace Alma, al principio de este relato, ya se me forma un nudo en la garganta.

 Es una historia muy real, por desgracia para miles de personas, esta situación es muy común en ellas. Abandonar su vida, su tierra, sus amigos y lo más importante a sus familias para poderse ir a otro lugar, en busca de un futuro mejor para los suyos.

Empezamos a leerlo y ya estamos sensibles, y nos remata cuando se despide de su precioso "Angelito del cielo". No me negareis que no es muy duro, que un padre o una madre se tenga que alejar de un hijo, perderse sus primer diente, sus primeros pasos, palabras, sonrisas,...... para poderle ofrecer un futuro mejor.

Su lectura está marcada por el carácter reflexivo que tiene la narración, lo que suele venir asociado a un ritmo más pausado. Utiliza un narrador en primera persona. El estilo de Alma Gulop es sencillo y efectivo, empleando un lenguaje claro, directo y comprensible, que va directo a nuestro corazón, con una alta dosis de sensibilidad. (Os confieso que alguna lagrima se me ha escapado) Destacando ese carácter reflexivo, priman los sentimientos por encima de la acción.






El equipo del blog, os recomienda leer los relatos de esta autora, que nos han tenido cautivadas desde la primera palabra y con sus lecturas Alma nos ha hecho disfrutar

Es evidente que el amor está muy presente en sus historias  y personalmente nos ha gustado mucho como la escritora  lo ha reflejado en sus pequeñas historias.

Has ganado  nuevas seguidoras.


Podéis seguir a Alma Gulop en:


No hay comentarios:

Publicar un comentario